Intermedios

Kata Mejia. registro de performance por Sala U. Arte Contemporáneo UN.

intermedios

EGRESADOS ESCUELA DE ARTES.

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De nuevo tenemos la grata presencia, en Sala U, de cuatro egresados de la Escuela de Artes, quienes en su constante trasegar profesional, confirman el interés por el obrar como ruta en su que hacer plástico desde diversos medios.

Ellos nos develan metáforas alusivas a situaciones domésticas, políticas, de ensoñación o autobiográficas, configurando propuestas, que desde la investigación, la experimentación y la formalización, se transforman en objeto, imagen o acción.


“intermedios” se propone entonces, como un encuentro de medios expresivos que decididamente son asumidos con autonomía, riesgo y compromiso, así mismo, celebra el encuentro de cuatro egresados de la generación intermedia, que desde sus intereses particulares han logrado configurar un lenguaje lleno de metáforas visuales.

Para Sala U, es un motivo más que nos alienta a persistir en la divulgación y promoción del trabajo plástico que propone y despliega rutas, territorios o mundos, para el desarrollo del conocimiento estético y plástico.

Álvaro Correa M.

Director Sala U.-Arte Contemporáneo-

Profesor Escuela de Artes.

INTERMEDIOS SEPTIEMBRE 2008

UNIMEDIOS

Medellín, 8 de septiembre de 2008 – Agencia de Noticias UN- El duelo, la mirada cotidiana de lo ajeno, la conexión humana y la transición entre la muerte y la esperanza son unas, y no todas, las reflexiones estéticas, a través de la metáfora, que proponen cuatro egresados de la Escuela de Artes de la UN en Medellín en la exposición Intermedios, una nueva muestra de Sala U abierta para la ciudad.

Con técnicas como la fotografía, la instalación, el performance y la escultura, los artistas María Adelaida Puerta, Patricia Bravo, Kata Mejía y Juan Manuel Montoya dejan en sus obras sentimientos de impotencia, sensualidad, servicio y dolor, albergados por el deseo de contar historias humanas que se pulsan entre la finitud del tiempo y la esperanza.

El trabajo de María Adelaida López narra su experiencia como limpiadora de casas mientras adelantaba su maestría en Filadelfia, Estados Unidos. Su esposo, Ernesto Restrepo, cuenta “que mientras ella aseaba las viviendas descubría la personalidad de las familias”.

Sus obras, ‘Casa Filadelfia’ y la serie ‘Catálogo de casa para la venta’, muestran la silueta de las casas que arreglaba, además están hechas del mismo polvo que recogía en las aspiradoras.

“Es la representación de lo que no tiene espacio, de lo que no existe ni tiene sentido”, explica Ernesto, quien emocionado habla de las creaciones de su esposa, ausente en la inauguración de la exposición.

Patricia Bravo y Kata Mejía, desde perspectivas distintas ilustran la violencia. La primera desde la desaparición forzada y la segunda desde la muerte y el duelo posterior.

“La serie ‘Estar en la niebla’ es un trabajo acerca de los desaparecidos en Colombia, donde las madres, esposas, hijas, sobrinas y primas expresan sus sentimientos”, explica Patricia.

En sus fotografías se ven los rostros de las víctimas sobre un amanecer de tinieblas en las montañas. Según la artista, el deseo era transmitir “la sensación de un estado ambivalente entre la noche y el día, un estado de transición y de paso”.


‘Esperando esos días azules que sí van a volver’ y ‘No oigo mi respiración’ plantean dos escenarios: un cielo azul luminoso y lleno de esperanza, versus uno rojo desalentador. “En uno reposa la esperanza, Dios y el recuerdo de los seres queridos que han muerto, en el otro lo brutal y lo contradictorio que puede llegar a ser”.

Kata Mejía eligió el performance y la fotografía para contar el asesinato de su hermano a manos de la guerrilla de las Farc y su posterior duelo. Durante más de cuatro días consecutivos, por tres horas como mínimo, esta artista creó el ‘Espacio guardado’, ‘Más allá del umbral’, ‘Homenaje a un héroe’ y ‘Cicratizando’.

Por último, Juan Manuel Montoya Vélez propone “una alusión a la vida y a la conexión que existe entre los distintos seres humanos”. Para él es un concepto simple que, mediante la fotografía, la luz y la instalación, reúne lo poético y una forma de abordar el espacio desde la imagen.

En ‘Pulsión’ y ‘Diacronismo’, lo sexual se explora desde la imagen y distintos puntos de vista y de iluminación. “Lo que me interesa no es tanto lo sexual, sino la interacción de los seres humanos y mirar cómo esas personas están conectadas e interrelacionadas unas con otras, cómo ven al otro y a sí mismos”.

Intermedios se constituye en un espectáculo estético para quien lo visite y en una oportunidad para conocer el trabajo de cuatro artistas de la UN que vuelven a su alma máter a mostrar su quehacer en Sala U, un espacio que se puede gozar de manera gratuita de martes a viernes entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde, y los sábados de 10 de la mañana a 1 de la tarde, en el primer piso de la Facultad de Arquitectura de la UN en Medellín.

(Fin/ae/csm)

No 023

En la Universidad Nacional de Medellín

SEÑALES DE DUELO

Por Luis Fernando Valencia

La “Sala U. Arte contemporáneo” con su exposición “Intermedios” llega a posicionarse en Medellín como un lugar de exhibición con planteamientos seriamente asumidos y con un lenguaje claramente actual. Bajo la dirección de un Comité Curatorial a la cabeza de Juan Carlos Ochoa, decano de la Facultad de Arquitectura y con los profesores Álvaro Correa como director de la sala, Juan Luis Mesa encargado de la logística de las exhibiciones y Eugenia Pérez  de la parte de comunicaciones, la sala ha ido desplegando, exposición tras exposición, un perfil bastante necesario e importante en la escena artística-plástica de la ciudad. El volumen que puede albergar la sala es notoriamente destacado en el medio y con pequeños cambios locativos puede alcanzar un nivel alto en cantidad de obra exhibida por cada muestra programada.

Los cuatro artistas expositores son: María Adelaida López, Patricia Bravo, Kata Mejía y Juan Manuel Montoya. Cada serie de cada uno de los artistas nos muestra una señal de duelo diferente. María Adelaida es la irrupción del derrumbamiento de lo doméstico, la puesta en crisis de la cotidianidad del mundo familiar. Patricia Bravo es el duelo de las relaciones familiares, el alma profundamente herida por la pérdida de un nexo invaluable. Kata Mejía asume con todas las armas del arte, la elaboración dramática y desgarradora del duelo que causa la violencia ejercida contra la familia cercana. Y Juan Manuel Montoya elabora, en su obra central, una inquietante pieza que le crea al desnudo un intrigante lugar entre el sueño y la muerte.

María Adelaida López nos sitúa ante las casas sin volumen y elaboradas con polvo de aspiradora donde la vida ha desaparecido para siempre. Sobre un imperceptible papel de colgadura, último reducto del decorado familiar, se levanta un inmenso vacío, un agujero negro expresado en la silueta final de lo que otrora fue un entorno doméstico. Los muebles, reducidos a su mínima expresión, quedan como testimonio de un mundo desfuncionalizado, unas estructuras expresadas únicamente por el polvo que las cubre, y que levantan un ámbito patético y trágico de lo que fue, de lo que en alguna situación anterior, y ya lejana, tuvo algún vestigio de vida.

Sobre una niebla que funde la memoria con la pena moral, los personajes de Patricia Bravo levantan unos textos conmovedores por su tristeza irremediable, pues es lo que se piensa que podría ser lo que se puede llevar a cabo con alguien que ha desaparecido para siempre. Sobre cielos límpidos y fastuosos se yergue el espacio del silencio, el vacío insondable donde transcurre lo humano, donde la sangre y la violencia acabarán con el azul sublime. Personas verdaderas, testimonios trágicos, listas interminables y bellos paisajes que serán testigos jamás interrogados.

Kata Mejía presenta tres videos de tres performances estremecedores. Haciendo acopio de un lenguaje tan nítido como personal, Catalina despliega con un ritmo contenido todas las armas que el arte le proporciona para expresar la “ira santa” que la injusticia le propinó. Para elaborar un duelo que es lleno de ternura y aflicción. Sobre un negro luctuoso y con su cuerpo como médium litúrgico, el espacio se invade de un adiós entrañable, de una despedida memorable. Cualquiera de estos tres performances presentados en nuestro medio, marcaría un hito en la historia del arte colombiano.

Los cuerpos yacentes y desnudos situados en pequeñas cajas de luz son los intrigantes elementos diseminados  por un gran espacio que los expresa. Surgidos de una especie de pieza madre que los genera, estos cuerpos elaborados por Juan Manuel Montoya constituyen un fuerte aporte al desnudo de nuestro arte colombiano. Si el desnudo, que es yacente por naturaleza, además está físicamente situado así, en el piso, no deja de descubrirnos una sorpresa, que entre lo onírico, el sueño y la muerte, nos deja acontecidos.

Cuatro artistas que con sus elaborados planteamientos, nos dejan bien en claro, que cuando se elaboran estrategias artísticas complejas, maniobras plásticas sacadas de la vivencia y la experiencia, es posible levantar mundos que hacen un generoso aporte sobre nuestro modo de vida, así sea tan conmovedor y violento como nuestro panorama contemporáneo.

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